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Paginas de camareros





Y tampoco le pagaban horas extras.

"En hostelería, o no se pagan o se pagan a un precio ridículo", afirma con rotundidad.

Estaba contratado por media jornada y le pagaban la mitad del sueldo en negro.

"Así es la mayoría de las veces", dice.

"A excepción de hoteles y grandes cadenas, donde hay enlaces sindicales, lo normal es que te paguen una parte en negro".

Cuando se hartó, pidió el finiquito, pero le pagaron solo la parte correspondiente a una media jornada.

¿Te has cortado? ¡Despedido! "por la tele parece que todo es muy bonito y que todos tienen estrella Michelin, pero si no tienes una vocación salvaje, la cocina acaba destrozando tu vida sentimental y de amistades".

De hecho, ha visto multitud de barbaridades.

Como un restaurante con sala de fiestas en el que el encargado suministraba cocaína para que la gente aguantara más horas.

"Y si te pegas un corte, viene el jefe con el botiquín y punto.

Yo he visto cortes gordos.

¡Hasta a gente dándose puntos a sí misma! Y si no puedes trabajar, ¡despedido!", explica.

"Una baja en temporada alta es sinónimo de despido automático".

"La hostelería es así" Al preguntarle por las inspecciones de trabajo, reconoce haber visto alguna, pero poco fructíferas: "El inspector entra al asalto, pide el DNI de todo el mundo, toma sus notas, pide el libro de visitas y se va.

No miran la situación de precariedad.

Solo van a pillar a alguien que esté sin contrato y si hay alguien trabajando ocho horas, aunque solo esté contratado para una, ni se entera.

Y eso es muy habitual".

¿A qué se debe esta situación? "la precariedad va directamente relacionada con el afán de ganar pasta del empresario porque, en vez de tener contratadas a ocho personas en buenas condiciones, prefieren tener a cuatro con jornadas completamente inhumanas".

Y lo peor, según dice, es que ante cualquier protesta, la respuesta es siempre igual de lapidarias: "La hostelería es así".

"Las condiciones, en otros sitios, eran aún peores" ha trabajado como camarera en 10 o 12 establecimientos de Córdoba y Sevilla.

En el 80 % de ellos ha cobrado una parte de su sueldo en negro y en el 100 % ha trabajado más de 10 horas al día, pero su peor experiencia la vivió en una taberna de la capital andaluza en la que cobraba 1.100 euros —la mitad, en negro— por trabajar 14 horas diarias (de 11.00 a 18.00 y de 20.00 a 3.00), librando solo un día y medio a la semana y sin que ni siquiera le dieran de comer.

Su contrato, por si eso fuera poco, era por dos horas al día.

¿Por qué aceptó? "Porque necesitaba trabajar y porque las condiciones, en otros sitios, eran aún peores", explica por teléfono.

Aguantó un año y no se planteó denunciar porque no tenía papeles con los que demostrar nada.

Precariedad en restaurantes de lujo lleva en trabajando en la hostelería desde los 16, así que ya tiene unas cuantas malas experiencias entre las que elegir.

¿La más precaria? "No sabría cuál decirte", responde por teléfono.

De los 10 sitios por los que ha pasado, asegura que en ocho le han pagado una parte del sueldo en negro y que en todos ha trabajado más de 10 horas al día sin cobrar horas extras.

Explica que pasó una temporada formándose en un reputado restaurante donostiarra con tres estrellas Michelin y que allí no cobraba, pero que si se hacían cargo de su manutención: "Lo de los stagieres no lo veo mal porque vivir esa experiencia me ha abierto muchas puertas".





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